En los colegios, ningún niño puede quedarse sin almorzar. El desafío era cobrarlo sin que la deuda se acumulara.
El desafío
Cuando un alumno llega al casino sin almuerzo pagado, se le sirve igual: no se puede dejar a un niño sin comer. El problema aparecía después, al cobrar. Muchos servicios quedaban como deuda de los apoderados, la deuda crecía durante el año y una parte nunca se recuperaba. Además, una misma familia puede comprar servicios desde distintos hogares, por ejemplo cuando los padres están separados o compra un abuelo. Además, las credenciales y los vales duran poco en manos de estudiantes.
La solución
El colegio ofrece a cada familia una página donde el apoderado acepta o rechaza el uso de biometría para su hijo. Si acepta, el alumno se identifica por su rostro y el equipo nunca guarda una fotografía. Si rechaza, el apoderado genera ahí mismo la credencial QR de su hijo, que puede renovar cuantas veces quiera. Cada servicio queda asociado a quien lo compró.por validar El colegio actúa como responsable de los datos y BiometryPass, como encargado del tratamiento.por validar
El resultado
Cada almuerzo queda registrado y asociado a la familia que lo paga. La solución funcionó primero en exclusiva con ese concesionario y desde este año está disponible para otros colegios.por validar